La amenaza de la tecnología ante el poder

Rodolfo Sánchez Rovirosa

La política de telecomunicaciones es el tema de la película Enemigo Público, del director Tony Scott (1998), un thrilller que hace un retrato realista del abuso del poder. El protagonista de esta historia, Robert Clayton Dean (Will Smith), es un prominente abogado de Washington DC habituado a confrontar a sus enemigos en batallas legales; sin embargo, de un momento a otro, pierde su posición privilegiada y se convierte en enemigo del Estado.

Después de que el diputado Phill Baker se niega a aprobar una ley que autoriza espiar la vida privada de los ciudadanos, un grupo del gobierno y la Agencia Nacional de Seguridad, encabezado por el agente Thomas Brian Reynolds (Jon Voight), decide asesinarlo. Sin embargo, una cámara graba el asesinato y, antes de que puedan recuperar la cinta, ésta llega a manos de Dean sin que él lo sepa; en consecuencia, comienza a ser perseguido y acosado.  

Así, Enemigo público nos muestra el abuso del poder al extremo. Mediante el uso de tecnología de punta, Dean ve invadida su privacidad; además, desde un satélite, es vigilado y perseguido a donde quiera que va. Por su parte, él sólo cuenta con sus habilidades para enfrentar a los políticos poderosos que tienen a su favor toda la tecnología.  

En este filme, el diseño de la puesta en escena, la ambientación y la puesta en cuadro dan al espectador una idea muy clara de los adelantos tecnológicos al servicio del poder. Por ejemplo, en varios momentos, el punto de vista es el de las cámaras de vigilancia, que, en primer lugar, precisan el lugar y la hora del día en que ocurren los hechos; en segundo lugar, recorren distancias enormes en segundos, pasando de panorámicas de la ciudad de Maryland y los alrededores de Washington a primeros planos de los subespacios urbanos invadidos por estas tecnologías, tales como el Parque Occuquan, la casa de la familia Dean, los despachos de abogados, las oficinas de NSA, donde trabaja Thomas Brian Reynolds; el departamento de Daniel Zavitz y la cafetería, entre otros.

En este sentido, los efectos visuales de las escenas de persecución dejan claro el poder de la cámara Syrus, capaz no sólo de seguir la trayectoria del perseguido sino también de visualizar espacios privados. Esto parece parte de la ciencia ficción; sin embargo, es alarmante pensar que ya no está tan alejado de nuestra realidad, en la que la vida privada es casi inexistente.

Finalmente quedan varias preguntas por responder. ¿Qué tanto han avanzado las tecnologías para el espionaje? ¿Qué tanto control tenemos sobre nuestra información? ¿Cuáles son los límites entre la vida privada y la vida pública de cualquier persona? Si esas tecnologías ya existen, ¿quién debería regularlas y de qué manera?  

Referencias:

Bruckheimer, Jerry (productor) y Tony Scott (director). (1998). Enemigo Público [cinta cinematográfica]. Estados Unidos, 132 min.


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